Texto basado en un cuadro surrealista
"Jirafas ardiendo y teléfonos-Las siete artes" - Salvador Dalí
A Concha le golpeó un auricular de teléfono en la cabeza.
- ¡Pero serás mongolo! - Exclamó con ímpetu.
- Oye, no insultes a Lisardo que ya sabes que es muy sensible.- Le regañó Eberarda.
En ese momento Lisardo, la aspiradora fue a esconderse tras Eberarda.
- Lo siento, Eberarda. - dijo Concha con aire resignado.
Lisardo asomó tímidamente el puerto de entrada por detrás de Eberarda aunque, al ser esta un pupitre tampoco hacía falta que se asomase mucho para verle.
Concha se revolvió un poco en la silla, que automáticamente se activó y empezó a cantar una canción japonesa mientras iba cambiando de color en función de la claridad de la melodía, que era todo el rato brillante y estridente, demasiado para la vista, enserio, ay.
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